Tratamiento de conductos con instrumentación rotatoria de última generación. El objetivo es siempre conservar el diente natural.
La endodoncia —comúnmente llamada "tratamiento de conductos"— es el procedimiento que permite salvar un diente cuya pulpa (el tejido interior con nervios y vasos sanguíneos) se ha infectado o ha muerto. Cuando esto ocurre, la bacteria avanza hacia el hueso y puede formar un absceso que, sin tratamiento, puede afectar la salud general.
Las señales más comunes de que puede necesitar endodoncia son: dolor espontáneo o nocturno, sensibilidad al calor que persiste tras retirar el estímulo, cambio de coloración del diente o inflamación en la encía. En algunos casos no hay síntomas y se detecta en una radiografía de rutina.
Este es el mito más extendido sobre el tratamiento de conductos. La realidad es que la endodoncia elimina el dolor, no lo causa. Con la anestesia local correctamente aplicada, el procedimiento no produce dolor durante su realización. Si el diente está muy inflamado, se da medicación previa para mejorar la efectividad anestésica.
Después del tratamiento puede existir sensibilidad leve al morder durante 2 o 3 días, que se maneja con analgésicos convencionales.
Evaluación clínica con pruebas de vitalidad pulpar y radiografía periapical para determinar el grado de afectación y el número de conductos a tratar. Cada diente tiene entre 1 y 4 conductos.
Se aplica anestesia local y se coloca un dique de goma para aislar el campo de trabajo. Esto mantiene el área seca y libre de contaminación bacteriana durante todo el procedimiento.
Con limas de instrumentación rotatoria de níquel-titanio, eliminamos todo el tejido pulpar infectado y damos forma cónica a los conductos para facilitar la obturación. La longitud exacta se determina con localizador electrónico de ápice.
Se irrigan los conductos con hipoclorito de sodio y EDTA para eliminar la bacteria y disolver residuos orgánicos. En casos de infección activa, se coloca medicación intraconducto y se cita en 7-10 días.
Los conductos limpios se sellan con gutapercha y cemento sellador para evitar la recontaminación. Se verifica con radiografía de control. En la misma cita o en la siguiente, se reconstruye la corona del diente.
Un diente endodonciado pierde humedad y es más frágil. Por eso, en la mayoría de los casos —especialmente en molares— recomendamos colocar una corona de porcelana o zirconia para protegerlo y devolverle su función completa.
En la mayoría de los casos, la endodoncia se completa en 1 o 2 citas de aproximadamente 60-90 minutos cada una. Los casos con infección activa o anatomía compleja pueden requerir una tercera cita. Le informamos desde el inicio cuántas sesiones prevemos para su caso específico.
La infección pulpar tratada a tiempo es más sencilla y menos costosa. Contáctenos hoy.